Criterio · · 7 min de lectura

Casi nueve años con Elementor. Y por qué ya no.

Más de 250 proyectos, una licencia legacy y casi una década de trabajo. Por qué Reveled ha dejado atrás los constructores visuales y qué viene después.

Casi nueve años con Elementor. Y por qué ya no.

Llegué a España en 2016 con lo justo. Sin red, sin clientes, sin certezas. Solo las ganas de construir algo desde cero en un país que no era el mío, en un sector que todavía estaba definiendo sus reglas.

El primer año fue de adaptación. Entender el mercado, los clientes, cómo se contrataba aquí, qué esperaba la gente de una web. Y en 2017 pasaron dos cosas a la vez que cambiaron la dirección de todo: empecé a construir una nueva vida en España de verdad, con todo lo que eso implica, y descubrí que podía hacer diseño web a medida sin escribir cada componente desde cero.

Elementor acababa de aparecer. Fui de los primeros en adoptarlo.

Más de 250 proyectos después

Lo que vino después tiene un número detrás que todavía me cuesta dimensionar: más de 250 proyectos en casi nueve años. Tiendas online, webs corporativas, landings, portafolios, plataformas de contenido, proyectos de restauración, de hostelería, de servicios profesionales. Clientes en España, alguno fuera. Proyectos pequeños y proyectos donde Elementor fue llevado hasta un límite que no estaba en ningún tutorial.

Porque hay una versión de Elementor que usa la mayoría, y otra que muy poca gente conoce. La primera es la del drag and drop básico, los bloques preconstruidos, el diseño rápido para entregar en tres días. La segunda es la de los custom fields de ACF conectados a widgets dinámicos, la de las condiciones de visualización, la de las variables globales que cambian el color de un elemento en toda la web con un solo ajuste, la de las integraciones con WooCommerce a nivel de template individual por categoría de producto. Esa versión la aprendí a fuerza de necesidad, de proyectos que pedían más de lo que el plugin prometía.

La web de Reveled estuvo en Elementor durante años. No como solución provisional, sino porque era lo que sabía usar mejor que nadie. Tengo la licencia legacy de mil sitios — pagué 130€ anuales cuando eso era posible, hoy esa misma licencia ronda los 500€. La sigo teniendo activa.

Así que esto no es una crítica de quien nunca supo usarlo bien.

Por qué dejé de usarlo como herramienta principal

Los constructores visuales de WordPress no fallaron de golpe. Fue algo más lento y más difícil de ver precisamente porque seguían funcionando. El problema con las herramientas que funcionan es que no te avisan cuando dejan de ser la mejor opción.

El primer síntoma fue el rendimiento. Las webs en Elementor cargan con un peso de CSS y JavaScript que no tiene justificación técnica en 2025. No porque el equipo no lo sepa, sino porque la arquitectura del producto lo hace estructuralmente difícil de resolver sin romper la compatibilidad con todo lo anterior. Las auditorías de PageSpeed se convirtieron en una negociación constante: optimizar aquí para compensar allá, instalar plugins de caché encima de plugins de optimización. Una carrera que no se gana.

El segundo síntoma fue la automatización. Cuando empecé a trabajar con WP-CLI para gestionar proyectos desde terminal, a querer modificar texto en masa o hacer cambios en múltiples páginas sin abrir el panel, me topé con la pared real: todo el diseño de Elementor vive en JSON dentro de la base de datos. No hay forma de tocarlo desde fuera de manera razonable. No hay capa de texto separada del diseño. Para cambiar un título en cinco páginas tienes que entrar, hacer clic, editar, guardar. Multiplicado por cada página. Con 250 proyectos y flujos de trabajo que evolucionan, esa fricción acumula un coste enorme.

Y después llegó lo que terminó de definirlo: la inteligencia artificial como herramienta de trabajo real. Los flujos de generación de contenido, los pipelines de automatización, las integraciones con APIs que no existían hace tres años. Todo eso necesita código accesible, en archivos de texto planos con control de versiones. Elementor no está diseñado para eso — no es un defecto puntual, es una decisión de producto tomada hace años que hoy pesa.

El nuevo centro de trabajo

La decisión de cambiar no fue difícil en el momento en que la tomé. Lo difícil fue el tiempo previo, ese periodo en el que ya sabes que algo ha cambiado pero todavía no has nombrado qué.

El nuevo centro es Astro para webs estáticas e híbridas, Next.js para plataformas con lógica más compleja, React donde hace falta interactividad real. Código base limpio, sin capas encima de capas. Páginas que cargan en menos de un segundo no como resultado de optimización posterior, sino porque están construidas así desde el primer archivo.

Lo que cambia en la práctica: proyectos que viven en Git, que se despliegan automáticamente, que se pueden modificar desde terminal, que conectan con cualquier API sin pedir permiso a ningún plugin intermediario. El contenido separado del diseño, en archivos que cualquier herramienta puede leer y editar. Puedes ver algunos de estos proyectos en el portafolio de Reveled.

Y en el horizonte próximo, Payload CMS como pieza central de un ecosistema donde el contenido, el código y la estrategia hablan el mismo idioma.

WordPress sigue siendo la respuesta correcta — para algunos proyectos

Hay algo que no quiero dejar sin decir: WordPress sigue siendo válido, y no me avergüenza reconocerlo.

Instalación en un clic, panel que cualquier persona puede usar sin formación técnica, un ecosistema de soporte sin equivalente. Para un negocio que quiere gestionar su propio contenido sin depender de un desarrollador para cambiar un párrafo, WordPress sigue siendo la solución más honesta.

Para algún cliente que me lo pide, sigo trabajando con Elementor. La herramienta correcta depende del contexto, no de la moda. Un proyecto con presupuesto ajustado y necesidades claras no necesita Astro — necesita algo que funcione, que entienda, y que dure.

Lo que cambia es dónde ponemos el foco desde Reveled.

Por qué el cambio no es opcional

Marco Aurelio escribió en sus Meditaciones que el obstáculo en el camino se convierte en el camino. No como consuelo, sino como instrucción: la resistencia al cambio no lo elimina, lo convierte en un problema mayor.

Epicteto, que llegó a Roma como esclavo y terminó enseñando filosofía a emperadores, tenía una idea más directa: la libertad no viene de controlar lo que ocurre fuera. Viene de controlarse a uno mismo. De tener el criterio para ver cuándo algo ha cumplido su ciclo, y la disciplina de buscar la incomodidad antes de que la comodidad te entierre. La incomodidad de aprender de cero. La de soltar algo que sabes usar bien. La de no saber todavía con certeza dónde vas a llegar, pero saber con claridad de dónde te estás alejando.

El 95% de las empresas no llegan a los cinco años. Casi ninguna muere por falta de talento. Mueren por seguir haciendo lo mismo porque lo de antes funcionó, por confundir lealtad a una herramienta con criterio profesional.

Nueve años con Elementor construyeron la base de lo que es Reveled hoy. No lo cambio. Pero la mejor forma de honrar lo que se construyó es no quedarse ahí.

La fase de Elementor fue buena. Esta va a ser mejor.


Si estás en ese punto donde tu web ya no da lo que necesitas — en rendimiento, en automatización, en lo que sea — podemos mirarlo juntos. Eso es exactamente lo que hacemos en una consultoría. Sin compromiso, sin venta. Solo un diagnóstico honesto. Escríbenos cuando quieras.

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David Pire

David Pire

Fundador de Reveled